Magia en la Caja de Arena (SandPlay)

Hay momentos que uno está en terapia y suceden momentos mágicos que uno debe “pezcar” para poder llegar al objetivo de la sesión. Hace un par de días me reuní con los padres de una niña que en las primeras 4 o 6 sesiones de su proceso terapéutico había demostrado mucha frustración y ansiedad ante los “desperfectos”, es decir, su lado perfeccionista le estaba causando mucha incomodidad y descontento en varios aspectos de su vida. Tanta ansiedad le causaban los “desperfectos” que éstos estaban afectando su vida socioemocional; tenía la capacidad de ver los “peros” y “defectos” a todas las personas a su alrededor, especialmente a sus pares o compañeros; le costaba salir de su zona de confort porque la gente o las situaciones no iban a ser como ella se las esperaba; no toleraba sus errores; y así, la presión que causa el perfeccionismo, estaba afectando su vida por más que es una niña brillante e intelectual.
La siguiente sesión con AF (como llamaré a la niña de ahora en adelante) fue genial; decidió trabajar con la caja de arena o Sandplay. Creó una escena que ella llamó “Bosque Encantado” (ver foto). Todos los animales, de diferentes especies, convivían en armonía.
Como ya deben saber, en todos los procesos de la terapia de artes expresivas, el producto o resultado no es lo importante, sino el proceso. Tuve la habilidad de facilitar el proceso de tal manera que AF se sienta muy cómoda con lo que había realizado y el producto, pero también de hacerla reflexionar sobre las cualidades que debían tener estos animales en este “bosque encantado” para poder vivir juntos en armonía. Habló sobre la tolerancia y las diferencias (en su lenguaje infantil-intelectual, obviamente); habló sobre compartir, sobre el auto-control… Y ahí sucedió el momento mágico o “encantado”. AF comparó su “obra de arte” con su salón de clase: cómo algunos se llevan mejor con otros, cómo a veces tenemos que controlarnos en situaciones que nos incomodan, etc.
Así funcionan las artes expresivas, incluyendo la caja de arena o Sandplay: un lugar donde cosas mágicas suceden como conectarse instintivamente con la mente y vida de un niño o una niña. AF salió contenta de la sesión, nos podíamos dar cuenta que estaba feliz de haber aprendido y comprendido muchas cosas sobre la vida reflejada en su “bosque encantado”. Ella utilizó una herramienta eficaz para trabajar sus propias necesidades, y a nosotros, los terapeutas, nos queda solamente hacer lo que debemos hacer: acompañar y guiar profesionalmente al paciente en el proceso de autoconocimiento y autosanación.
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Danzaterapia para pacientes con Parkinson

Artículo traducido de: http://health.heraldtribune.com/2012/06/05/parkinsons-disease-patients-turn-to-dance/
Por Carrie Seidman

Phyllis Valentine nunca se formó como bailarina, pero ella recuerda con cariño cuando daba vueltas por la habitación haciendo la polca con su padre cuando era niña.

También recuerda ver el deterioro constante de su padre después de que descubrieron que tenía la enfermedad de Parkinson, una enfermedad debilitante neuromuscular que con el tiempo roba a los pacientes la posibilidad de realizar incluso los movimientos más básicos. Así que cuando, a la edad de 75, Valentine recibió un diagnóstico similar, pensó que cualquier baile era sólido en su pasado.

El voluntario Michael Guidry baila con Phyllis Valentine durante el encuentro del Club de Parkinson los martes. La actividad no es sólo la terapia física, pero es también un acontecimiento social.

“El médico me dijo que estaba en las primeras etapas”, dice la neoyorquina, una mujer menuda con un irreverente sentido del humor quien no tiene ese temblor que es el signo más reconocible de un paciente con Parkinson. “Pero yo estaba muerta de miedo.”

Sin embargo, ahora, casi un año después, Valentine es una de los participantes más hábiles del Club de Parkinson, practica un paso de tango para vivir el acompañamiento de un pianista voluntario. Valentine camina sin ayuda, aunque a veces vacilante, pero muchos de sus compañeros de baile llegan a clase con andadores, bastones o apoyados en sus cuidadores de tiempo completo. Incluso los pacientes confinados a sillas de ruedas son bienvenidos.

Canning es la primera de varias clases para los pacientes de Parkinson que se forma en Sarasota. Sobre la base de un programa desarrollado por el Grupo de Danza Mark Morris, o MMDG, en Nueva York hace una década, las clases usan los pasos de baile – desde el ballet hasta el salón de baile – como un vehículo para mejorar la movilidad, la memoria, balance y coordinación, así como para proporcionar conexiones sociales de una población a menudo aislada.

“Parte de esto es sólo la sensación de optimismo que se obtiene con la danza”, dice Canning, un competidor antiguo de salón de baile con una formación en curación holística. “Pero la parte más grande es la entrada kinestésica que se obtiene de la distribución de la energía, el enfoque, el movimiento y la música.”

Una pareja INSOLITA

Parkinson, que resulta de la muerte de células cerebrales que producen dopamina, un mensajero químico esencial para el movimiento, puede dar lugar a temblores, rigidez, dificultad con el habla y alteración del movimiento en general.

Cerca de 1 millón de estadounidenses tienen la enfermedad y aproximadamente 60.000 nuevos casos son diagnosticados cada año.

Por paradójico que pueda parecer,  emparejar el restringido movimiento de los pacientes con artistas que viven de sus cuerpos flexibles y atlético, David Levanthal – bailarín – dice que las dos cosas llevan a “una superconciencia al movimiento”. La disciplina física y mental de una bailarina requiere los mismo para ejecutar los pasos que las vías cerebrales que un paciente con Parkinson debe ejercer para mantener incluso el movimiento más peatonal.

A pesar de que ya había trabajado con niños con daño neurológico a través del movimiento, Canning, emanaba de su propia lucha después de un grave accidente de coche en 2006 que durante un tiempo le hizo difícil para ella el caminar o el hablar. Eventualmente, ella fue capaz de “reciclar” su cerebro, pero le tomó casi cinco años.

“Me di cuenta de que todo por lo que había pasado podría ayudar a otras personas”, dice Canning.

Después de entrenar con Levanthal, ella incorporó el movimiento en sus clases de salón porque “tocar otro cuerpo y estar en sincronía con su pareja” también ayuda a crear vías neuronales a las extremidades. En una de las documentaciones existentes sólo de los beneficios de la danza para los pacientes de Parkinson, los científicos de la Universidad de Washington encontraron que los pacientes que tomaron parte en las clases de tango regulares mostraron mejoras significativas en el equilibrio y la movilidad.

Igual de importante es el efecto que las clases tienen sobre la actitud de un paciente y sus perspectivas.

“Esto es muy bueno para ella”, dice Caren Valentine, la hija de Phyllis, quien se unió a su madre en la clase durante su visita a Nueva York. “Lo que está haciendo es la socialización con las personas que están lidiando con el mismo desorden y el movimiento no es típico de la fisioterapia. Para alguien que está perdiendo capacidades, esto les hace sentirse más independiente “.

La clase de Canning comenzaron hace nueve meses. Varían en tamaño, fluctuando tanto con la temporada y con la salud de sus estudiantes.

“Vamos a hacer lo que ella necesita que hagamos”, dice Edith Goudy, quien conoció a su segundo marido en la pista de baile hace dos años. “Para ver lo mucho que se puede sacar de esto … es realmente increíble.”

Moverse con la música

La clase comienza con todos sentados en sillas plegables de metal, en un círculo. Con música que a menudo se remonta a los años más jóvenes de los participantes, Canning lleva a todos a través de una secuencia de pequeños movimientos de los dedos, cabeza, brazos y pies.

Finalmente, las sillas son intercambiados por parejas, se dan la mano o toman una posición de baile social para intentar algún vals simple o pasos de tango. El temblor de un paciente es tan violento que sacude los brazos de su pareja, pero nadie parece consciente de sí mismo o se inhibe. Adaptaciones necesarias-como aferrarse a un andador o una silla, o la modificación de las medidas – se motivan.

Al igual que en la celebración de una clase de ballet, la sesión termina con una “reverencia”, o la expresión de gratitud a la maestra y los participantes. Aquí se compone un círculo con todos tomados de las manos, mientras que un gesto de reconocimiento en este orden pasa de una persona a otra.

“La mayoría de las personas cuando llegan por primera vez tienen el ceño fruncido en su rostro”, dice Canning. “Se sientan en silencio y no pueden moverse en absoluto. A continuación, se les ve salir de sus corazas. No se debe a que están tratando de hacer que eso suceda, pero sólo mediante el intercambio de energía, concentración y movimiento. “

MÁS POR VENIR

Hace un año, Sharon Burde, una residente de Sarasota, cuyo esposo, Ron, obtuvo un diagnóstico de Parkinson a mediados de los 90 y ahora está en una silla de ruedas, vió un programa en televisión sobre la danza para Parkinson y estaba intrigada lo suficiente como para enviar al cuidador de su marido a Nueva York para su formación en el tema. Después se reunió con un grupo de danza que finalmente la llevó a la formación de sí misma. Burde fue motivada para obtener las clases a nivel local, no sólo por el amor a su marido, sino porque “es perfecto para Sarasota – contamos con los bailarines y ciertamente tenemos los pacientes de Parkinson.”

“Creo que este programa tiene una gran integridad”, dice Sharon Burde. “Está muy bien desarrollado, seguro y serio. También proporciona algo que muchos de los pacientes de Parkinson no tiene, y eso es algo que solos sea para divertirse y socializar “.

“Estoy muy consciente de lo que nuestros cuerpos son capaces de hacer y que el movimiento juega una parte en el proceso de curación.”

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Las artes y la salud mental

Artículo traducido de: http://www.huffingtonpost.com/michael-friedman-lmsw/art-mental-health_b_1562010.html
Por: Michael Friedman, L.M.S.W.

He aquí una observación obvia: hacer arte – ya sea música, la pintura, la escritura, la danza, lo que sea – puede contribuir enormemente al bienestar psicológico. Recientemente, dije esto a un músico de jazz maravilloso que conozco, y de inmediato respondió: “¿Entonces por qué estoy tan jodido?” Era una buena respuesta y lo dije. Pensó un segundo y luego dijo: “Pero sin la música estaría mucho más jodido de lo estoy no tendría lo que me da más felicidad en mi vida”.

Claramente, el arte no es la mayor fuente de  felicidad en la vida de todos, pero es una gran fuente de felicidad para muchas personas. Y teniendo en cuenta la creencia común de que la locura y la creatividad están vinculados, vale la pena señalar que si la enfermedad mental contribuye al arte (tengo dudas), el arte puede contribuir indudablemente a la salud mental.

Hay dos dimensiones de esta. El arte puede ser una fuerza curativa para las personas con trastornos mentales, incluyendo las personas con demencia, y también el arte puede contribuir al bienestar psicológico de las personas, independientemente de si tienen o no un trastorno mental.

¿Qué es lo que el arte puede contribuir?

En su reciente libro, Florecer, Martin Seligman – a menudo considerado como el padre de la psicología positiva – sostiene que hay cinco elementos críticos de bienestar psicológico: “emociones positivas”, “compromiso”, “logro”, “relaciones positivas” , y “significado “. En términos simples, vivir bien consiste en sentirse bien con la vida, tener algo que hacer  y sumergirse en eso, llegar a ser lo suficientemente bueno en algo para tomar un poco de orgullo en él , tener gente en tu vida que te importan y que se preocupan por ti, y sentirse conectado con algo que te lleva más allá de ti mismo como la familia, su comunidad, su trabajo, y así sucesivamente.

Está claro, creo, que el arte puede ofrecer cada uno de estos elementos de bienestar. Obviamente, las personas que hacen arte disfrutan hacerlo, no siempre, pero por lo general. También se sumergen en él, pasan horas escribiendo, pintando, bailando, y así sucesivamente. El tiempo parece desaparecer, es suspendido. Gran parte del tiempo dedicado a trabajar en el arte es la práctica en lugar del descubrimiento creativo (la transpiración más que inspiración), y la práctica, por supuesto, es esencial para el desarrollo de habilidades, que en sí es un motivo de gran satisfacción. El arte también conecta a la persona con otros artistas y con el público. Eso al menos puede ser una fuente de amistades importantes. El arte también conecta al artista con un campo del arte, con una historia y un lenguaje que va más allá de lo que cualquier artista individual lo hace. Hacer arte no tiene significado sólo para el individuo lo hace, sino también para una sociedad, una cultura.

El arte también ayuda a las personas para conectarse y lidiar con sus emociones. El arte puede ayudar a una persona a alcanzar las partes inconscientes de las dimensiones de la mente y las experiencias enterradas y sin voz. También puede ayudar a una persona a manejar las emociones que son, para usar una palabra de TS Eliot, “indisciplinadas”, y por lo tanto, incapaz de expresarse. A través de las artes la gente puede encontrar voces para expresar las dimensiones del ser que por lo general quedan en silencio. Y a través del arte, la gente puede formar su propia identidad. El arte no es sólo la auto-expresión, sino también la auto-creación.

Hay otro elemento de bienestar psicológico – experiencias de dimensiones de la vida que van más allá de lo ordinario. Jonathan Haidt, autor de la Hipótesis de la felicidad, se refiere a esto como “la divinidad” o “santidad”, términos que a mí, me parecen un poco demasiado religiosos. Yo prefiero la idea de experiencias “trascendentes”, que pueden ser espirituales, estéticas o morales. Estas son experiencias que elevan a una persona más allá de las cualidades brutales y monótonas de la mayor parte de la vida humana. Si lo llamamos – “divina”, “sagrado”, “trascendente”, o algo más – no importa. Las experiencias tienen gran importancia.

El arte es una fuente de experiencia trascendente, no la única, pero una muy importante. Arthur Danto – un  filósofo y crítico del arte – se refiere a la capacidad trascendente del arte como la “transfiguración del lugar común”. Con esto quiere decir que el arte de alguna manera se convierte en algo que va mucho más allá de la obra de arte o el producto. Su ejemplo es Warhol con las latas de sopa Campbell, que de alguna manera transmiten una forma de importancia más allá de su superficie visual. Algunos de nosotros, por supuesto, no somos capturados por el arte pop, pero todo el mundo que aprecia algún tipo de arte, experimenta algo poderoso, importante, y la elevador.

Las contribuciones que el arte puede hacer para el bienestar psicológico a través del disfrute, de la inmersión, del desarrollo de la habilidad, de la revelación y de la expresión de las emociones, de la formación del yo, de las conexiones con la gente y una cultura, y del potencial de la experiencia trascendente, se aplican tanto a las personas sin trastornos mentales y aquellos con trastornos mentales. Para ellos, el arte puede tener un impacto de gran sanación, un hecho sobre el que he escrito recientemente en otros artículos.

Todo esto tiene enormes implicaciones para la forma en que se puede construir una vida satisfactoria para nosotros y para nuestros hijos, y también sugiere que debe haber una agenda pública de salud mental que no se limita al tratamiento de las enfermedades mentales, sino que también aborda el potencial humano para vivir bien.

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Una técnica de arteterapia para personas con desórdenes alimentarios o problemas de autoimagen

Este ejercicio se llama “Trazando mi Cuerpo con Amor”.

Los materiales que se necesitan son: revistas, diferentes tipos de papel de diferentes colores, lápices, marcadores, tijeras, pegamento.

Si se trabaja con un grupo que no se sienten cómodos trazando los cuerpos entre ellos, se les puede proporcionar un dibujo de un cuerpo humano en una hoja grande de papel. Si no es así, los participantes deben trazar los cuerpos de los demás en un papel.

En el otro lado del papel, los clientes deben escribir los mensajes negativos externos que reciben sobre sus cuerpos y luego dan vuelta al papel.

Usando los materiales para collage, colores, textos y dibujos, los clientes deben asignar atributos o características positivas a sus diferentes partes del cuerpo enfocándose en lo mejor que esa parte específica puede hacer y en cómo es y ha sido muy valiosos. En esta parte hay que motivar a los clientes a utilizar adjetivos funcionales como: la fuerza, el movimiento, y dar ejemplos específicos.

Recuérdenles que no deben centrarse en los juicios que ellos u otros puedan tener sobre lo que constituye la belleza o la perfección, eso es lo que debe ser escrito en el otro lado del papel.

Cuando la obra de arte está completa, cada persona elige una parte de su cuerpo que lucha mayormente para aceptarla y debe compartir primero las cosas negativas sobre ésta y luego las cosas positivas. Noten las diferencias y las cosas en común entre el grupo.

¿Por qué este ejercicio funciona? Cuando se utiliza el collage con los clientes que tienen problemas con la imagen corporal y/o con trastornos alimentarios, esto ofrece excelentes oportunidades para discutir el poder que los medios visuales tienen sobre el autoestima y la aceptación del cuerpo. Además, esta directiva terapéutica ayuda al cliente a recordar o descubrir que su cuerpo tiene más valor en el mundo que sólo cómo de cierta manera. Cultivar un verdadero amor a sí mismo a través de las capacidades del cuerpo en lugar de las apariencias es un paso vital hacia un estilo de vida físicamente y emocionalmente saludable.

Artículo original (en inglés) en: http://www.arttherapyblog.com

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La fotografía: una introspección e inclusión para las personas con autismo

El Proyecto “InFocus” es una iniciativa de los Servicios Comunitarios del Condado de Montgomery (EEUU) dirigido a adultos y niños autistas. Este proyecto es parte de la agencia de empleo de apoyo y comenzó hace tres años cuando varios de los adultos autistas expresaron un interés en las artes. Las fotografías que se obtienen a través del proyecto nos dan una idea de las personas que las tomaron. Podemos ver a través de sus ojos lo que ellos encuentran interesante. La fotografía es uno de los únicos vehículos que pueden captar eso.

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Los jóvenes comenzaron sus clases con simplemente aprender a sostener y operar la cámara, para después pasar a la composición, elaboración y manipulación del color. “Sólo porque alguien es autista no significa que no tienen intereses”, dijo el Sr. Paregol (Director Ejecutivo).

“Tratamos de mostrar a la comunidad que las personas con autismo son parte de ella”, dijo Paregol. El Proyecto InFocus es otra manera de hacer eso. Cuando los participantes terminen de editar su trabajo, van a publicar las fotografías de una tienda en línea para su venta.

Una fotografía tomada por Matt (uno de los participantes) fue utilizada por el director general de una revista de viajes en un artículo acerca de la flor de cerezos. Ellos necesitaban una fotografía de los cerezos y él fue acreditado como fotógrafo. No tuvo nada que ver con el hecho de que es autista.

Artículo (en inglés) tomado de: http://www.washingtontimes.com/news/2012/mar/25/autism-provides-a-different-view-through-the-camer/?page=all#pagebreak

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Las diez mejores técnicas de Terapia de Artes Expresivas

Durante casi todo el año 2010, la reconocida doctora Cathy Malchiodi (arteterapeuta certificada en E.E.U.U) publicó en “Psychology Today” una serie de artículos donde hablaba de las 10 mejores técnicas de arteterapia.

Creo que es importante recalcar que Malchiodi, una muy reconocida arteterapeuta, que ha formado parte de los directorios de las más grandes organizaciones de arteterapia, y es fundadora de la International Art Therapy Organization, recalca la importancia de la flexibilidad del terapeuta para saber que cada paciente reaccionará de diferente manera a cada técnica, y habrán herramientas diferentes que serán efectivas en cada caso. Personalmente, estando de acuerdo con esto, podría decir que no todos los pacientes estarán dispuestos a utilizar arteterapia como herramienta, así como otros querrán solamente las artes como vehículo hacia su salud mental y espiritual. Aquí encuentro yo la riqueza de la mezcla de la psicología y las artes y todas las diferentes técnicas en estos dos amplios campos: las diferentes ramas de la psicología complementadas con las diferentes artes expresivas, y la importancia de saber cómo utilizar la arteterapia.

En fin, después de hablar de este punto tan importante, la Dra. Malchiodi empieza su serie de artículos sobre las diez mejores técnicas de arteterapia, los cuales resumiré en este artículo. (Aquí pueden encontrar los artículos originales: http://www.psychologytoday.com/blog/the-healing-arts/201002/the-ten-coolest-art-therapy-interventions)

Según Cathy Malchiodi, la técnica #10 es el Collage: utilizando recortes de revistas, fotos, cartas, invitaciones, etc., el cliente se siente menos intimidado con la idea si es o no buen artista. Cualquier persona puede hacer un collage, y aparte de esta ventaja, es una técnica que nos permite, quitar, poner, añadir, recortar, es decir, hacer modificaciones y experimentar durante el proceso (lo cual algunas otras técnicas artísticas no nos permiten). La idea es que el cliente cree una narrativa visual sobre algún tema personal específico que se quiera tratar en la sesión, y que las imágenes puedan decir más que las palabras. Aunque después de finalizada la obra de arte, es importante que el cliente verbalice la imagen.

La técnica #9 es la Escultura Familiar. Se trata de poner al cliente a  trabajar con cerámica o plastilina para que cree figuras que representen cada miembro de su familia – mamá, papá, hermanos, y cualquier otro familiar cercano o que tenga influencia sobre el paciente. El objetivo no es realizar figuras realistas de cada familiar, sino reflejar, de manera abstracta, la personalidad de esa persona y su rol en la familia. Cuando todas las figuras están completas, el cliente las ordena y forma una escena dependiendo de la relación e interacción entre ellos en la vida real.

Las creación de máscaras es la técnica #8. “Dale una máscara, y te dirá la verdad” – Oscar Wilde. Las máscaras han sido una técnica muy popular en la arteterapia porque incluye muchos de los conceptos de Jung, incluyendo la persona y la sombra. Las máscaras pueden volver consciente cómo nos vemos a nosotros mismos pero también como quisiéramos ser. Una de las maneras que Malchiodi utiliza la técnica es aprovechando el hecho que una máscara tiene un lado exterior y uno interior. Pide a sus clientes que creen artísticamente cómo la gente los ve en la parte exterior de la máscara y cómo realmente se sienten y se ven ellos en la parte interior. Para crear una máscara se pueden utilizar tantos materiales como la creatividad lo permita: diferentes tipo de papel, pinturas, plumas, brillos, alambre, etc. Para finalizar, una de las ventajas de las máscaras cuando se trabaja con diferentes artes expresivas, este puede ser un inicio para continuar con dramaterapia (o psicodrama), narración y escritura creativa a través de la creación de un personaje, etc.

“Creando juntos” es la técnica de arteterapia #7.  Es una técnica utilizada para la terapia en grupo. Los individuos se juntan en el mismo espacio para crear arte individual o colectivamente, los clientes pueden realizar su propia obre de arte o pueden trabajar hacia un objetivo común a través de una pintura grupal, un mural, o cualquier otro esfuerzo colectivo. Un ejemplo sería pedir al grupo que pinten una isla o que creen un mundo utilizando la técnica de collage, con el objetivo de decidir qué incluirán en esa isla o mundo como grupo. Los integrantes del grupo deben comunicarse, negociar, colaborar y comprometerse para llegar a consensos, con ayuda del terapeuta, para crear algo juntos. Cuando los participantes comparten entre ellos sus retos, pérdidas, discapacidades, enfermedades o traumas a través del arte es una intervención profunda. Esto les permite ver que todos somos más similares que diferentes y sentirse valorados por otros, y más que nada, trascender para sentir que pertenecen a algo.

Los Mandalas! Ya hemos hablado sobre ellos en este blog. Son la técnica #6. Los mandalas han sido un técnica de análisis por mucho tiempo, revelando mediante símbolos, desde la personalidad hasta la salud física del individuo. Y aunque existe suficiente investigación que apoya esta técnica, los arteterapeutas no solamente interpretan los símbolos, sino, más importante, el proceso creativo y las imágenes que aparecen en este círculo que refleja la esencia de lo que somos en el aquí y ahora.

La siguiente técnica, la #5 se llama “¿Cómo te sientes hoy?”. Por décadas, cada terapeuta ha adaptado su manera de hacer que los clientes expresen la respuesta a esta pregunta. Los niños, por ejemplo, pueden dibujar expresiones faciales para “feliz, triste, enojado, asustado”, etc. Existe también otra herramienta donde se entrega al cliente un dibujo de un cuerpo humano, y se le entrega lápices de colores, recortes de revistas, lápices para que representen, en el cuerpo, sus emociones. También se puede, simplemente, pedir al paciente que usen colores, formas, líneas o imágenes para expresar sus sentimientos. Para este ejercicio se pueden utilizar todas las diferentes artes expresivas, la musicoterapia (instrumentos de percusión o simplemente diferentes tipos de música), danzaterapia con telas de colores, cerámica o plastilina, fototerapia (con fotografías de expresiones), escritura o narración creativa.

La técnica de arteterapia #4 también es algo de lo que ya hablamos anteriormente en este blog: “Lo terapéutico de escribir…  (y diseñar un diario)”. Los diarios visuales son esencialmente “diarios artísticos”. Normalmente contienen imágenes y palabras. Su contenido documenta experiencias del día a día, actividades y emociones y autobiografías. Los terapeutas recomiendan los diarios visuales como una manera de explorar las emociones y los sentimientos a través del tiempo. De hecho, la importancia de notar cómo las expresiones artísticas van cambiando de semana a semana y de mes a mes es uno de los factores básicos de la arteterapia. Existen ya algunos indicadores que el utilizar las artes visuales y la escritura en un diario tiene beneficios en la salud: reduce el ritmo cardíaco, aumenta la producción de serotonina y de las células inmunes, y reduce los síntomas de estrés.

“Todo tiene que ver con la metáfora” se llama la técnica #3 (en el ranking… si se lo puede llamar así). Y más que una técnica, es un valor básico para todos los que practicamos la arteterapia. Ya hemos hablado también sobre lo que un arteterapeuta NO debe hacer: interpretar. Lo que se debe tener en cuenta es que el proceso artístico en la terapia, en general, es una metáfora utilizada para describir algo más, incluyendo percepciones, experiencias, creencias o emociones. El objetivo es ayudar al individuo a desarrollar un lenguaje artístico con el propósito de comunicar metáforas personales a través de la pintura, la música, escultura, collage, fotografía, movimiento corporal, etc. Rara vez, la interpretación termina en un cambio significativo, la recuperación o el alivio del paciente. Por otro lado, las metáforas generan una descripción de la actividad artística (el proceso y el producto). No se interpretan las imágenes y los símbolos, sino se estimula una comunicación verbal donde se describe la imagen, por ejemplo, las texturas, los sentimientos, el ambiente, un diálogo, y al final, hasta puede resultar en hacer una nueva pieza artística sobre la conversación con el terapeuta. Es una excelente técnica especialmente si el paciente está teniendo dificultad en comenzar a expresarse. Una metáfora bien escogida puede estimular la imaginación, la narración creativa, o una proyección a través de la imagen creada.

La #2 y penúltima técnica es la “imaginación activa”, un concepto Junguiano. Con sus raíces en el concepto de la asociación libre de Freud, la imaginación activa es una manera de acceder y consultar con la propia sabiduría interna; más simple: el proceso de dialogar conscientemente con el inconsciente. En vez de pedir a una persona que hable sobre una pintura, el terapeuta lo invita a responder a ella a través del movimiento del cuerpo, el uso de instrumentos de percusión, o actuar el sentimiento o el contenido de la obra. Muchos arteterapeutas piensan que el arte, persé, es una forma de imaginación activa si se lo utiliza para el descubrimiento espontáneo sin juzgar, controlar y sin la intensión de un producto específico (es espontáneo).

Y finalmente! La #1! Y no es una técnica. Es la esencia de lo que hace de un arteterapeuta diferente a cualquier otro profesional de la salud mental que utilice el arte como herramienta. Es el hecho de poder tener la creatividad para utilizar las diferentes técnicas de arteterapia “intuitivamente” para casos específicos: se llama “La tercera mano del arteterapeuta”. Es la mezcla de la empatía, la intuición, la creatividad y la sintonización con el cliente. Es saber cuando intervenir, sin imponer un estilo o valor artístico, es simplemente la habilidad de hacer placentero el uso del arte como un medio terapéutico. “La tercera mano del arteterapeuta” se puede también definir como la habilidad de percibir la comunicación y el ritmo no-verbal de los demás. En otras palabras, es percibir no solamente lo que el cliente dice, sino también prestar atención a los signos visuales, gestos faciales, tonos de voz, hasta el ritmo respiratorio; y en arteterapia también significa prestar atención al contenido de las imágenes y el proceso creativo. Es decir, la técnica #1 es lo que hace de la terapia a través de las artes algo tan especial y efectivo.

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¿Qué es el arte empático o de respuesta en arteterapia?

Por Jen
En http://paintcutpaste.com/empathy-art/#

La empatía, como sabemos, es la idea de compartir el sentimiento de otra persona. El arte empático (que puede ser llamado también “arte de respuesta”) es definido por la arte terapeuta Joanne Kielo como “una obra de arte post-sesión creada por el terapeuta para desarrollar la capacidad de empatía con el cliente, respondiendo en silencio dando forma a los sentimientos.” Este tipo de práctica no sólo es útil para las relaciones terapeuta-cliente, sino que también puede ser muy útil también para la relación para padres e hijos.

Cuando un arteterapeuta comparte su obre creativa de respuesta con un cliente, se puede profundizar la relación en el sentido que el cliente “se siente visto” y evidenciado de una manera concreta. Muchas veces, el arte de respuesta se puede hacer en el estilo y / o con los símbolos que el cliente mismo ha introducidos en su propio proceso de la técnica en la terapia (como decir, para hablar en el mismo idioma).

La práctica del arte empático también puede ser la terapia para el terapeuta, y puede ser considerado como una forma de auto-cuidado. Bruce Luna, arteterapeuta, apoya la idea de que el arte empático ayuda al terapeuta a aclarar sentimientos, liberar affeciones, y le permite a un terapeuta exhalar metafóricamente imágenes que puede haber “inhalado” durante una sesión de terapia.

Otra función del arte empático es que éste puede ser regalado a un cliente cuando es el momento de poner fin a la relación terapéutica. De esta manera, la técnica sirve como un objeto bello de transición y un contenedor para el símbolo de la presencia y apoyo del terapeuta.

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