¿Qué es la musicoterapia?

Información tomada de http://www.aloveforlanguage.com
Por Kate Legge

Puede parecer misterioso, o incluso desconocido, pero los musicoterapeutas trabajan a diario para educar e informar sobre el campo de la musicoterapia: dónde, cómo y por qué se hace.

La música siempre ha desempeñado un papel importante en las culturas del mundo,  pero la profesión de la musicoterapia es relativamente nueva en comparación. Las raíces se remontan a las guerras mundiales, cuando los músicos aficionados y profesionales ofrecieron su tiempo y talento para tocar en los hospitales de los veteranos de guerra heridos – emocional y físicamente. Las respuestas,  señalaron los médicos y las enfermeras, llevaron a buscar el empleo de los músicos por parte de los hospitales. Enseguida, un programa estructurado se ofreció con el fin de preparar a los músicos antes de comenzar el trabajo, y en 1944 el primer programa de estudios de musicoterapia fue fundada en Michigan State University.

Hoy en día, los musicoterapeutas trabajan en una amplia variedad de entornos, con una variedad igualmente amplia de clientes. Los lugares y las poblaciones pueden ser: hospitales, escuelas, consultorios privados, centros comunitarios, centros de la tercera edad, ancianos y centros de rehabilitación, madres en trabajo de parto, personas con discapacidades de desarrollo o físicas, con condiciones relacionadas con el envejecimiento (es decir: la enfermedad de Alzheimer), enfermedades neurológicas, abuso de sustancias, etc. Dentro de su trabajo, los terapeutas musicales también pueden tener la oportunidad de brindar un tratamiento que se complementa con otras disciplinas terapéuticas, incluyendo el arte, terapia ocupacional, física o del habla o terapias de lenguaje.

Además de promover la rehabilitación física y ayudar a expresar las emociones, la musicoterapia también se puede utilizar para aliviar el dolor, facilitar o fortalecer la comunicación, la enseñanza de habilidades cognitivas, o mantener la calidad de vida.

Un ejemplo:

“A” es un niño de cinco años de edad, quien ha sido diagnosticado con autismo. Cuatro días a la semana, asiste a un programa preescolar para niños con y sin discapacidad. Sus profesores observaron que A no ha hecho suficiente progreso, especialmente en el ámbito social. Pidieron que el musicoterapeuta complete la evaluación, ya que han observado que A disfruta de la música y de los juguetes musicales, además que atiende mejor a las tareas, de forma más consistente, cuando hay música está. Durante la sesión de musicoterapia, el terapeuta comparó las respuestas de los mismos objetivos (responder a los saludos y despedidas, tomar turnos con sus compañeros, la espera apropiada para su turno, atender a las tareas hasta su finalización), dentro de un entorno que no sea musical y dentro de uno basado en la música, en el que las canciones y actividades específicas se utilizaron para facilitar estos objetivos.

Se notó que A realizó las tareas con menos pistas y ayuda, y realizó las actividades con mayor independencia y por largos períodos de tiempo durante la parte de la evaluación basada en la música. Después de esto se decidió añadir los servicios de musicoterapia, aparte de las otras terapias ya establecidas, una vez por semana. Durante este tiempo, el terapeuta proporcionan servicios tanto en individual  y grupal. A modo de ejemplo, trabajó con A para enseñarle habilidades que se utilizan para compartir y tomar turnos con sus compañeros, a través del uso de canciones individuales y de actividades de juego con los instrumentos musicales, y también con la ayuda de sus compañeros de clase como modelos positivos. Varias canciones se repitieron a lo largo de las sesiones, con un marco similar, tales como pedir a cada individuo a tocar el tambor, detener, y luego pasar a otro compañero.

Después de tres meses de sesiones, A había progresado hasta llegar a intercambiar un instrumento con otros niños y a esperar su turno independientemente. Antes de las intervenciones de musicoterapia, A expresaba comportamientos negativos cuando se pedía ceder objetos a otras personas, incluyendo gritar, llorar, o aferrarse. Sus profesores, que utilizan una de las canciones de musicoterapia en su salón de clases, comentó que han visto una mayor independencia en las actividades de la clase estructurada también.”

En este ejemplo, hemos visto cómo un terapeuta musical puede utilizar la música para ayudar al cliente a lograr un objetivo que no es de por sí de naturaleza musical. Sin embargo, dando instrucciones a través de la música, esta habilidad fue capaz de mantenerse y traducirse en una situación de la vida cotidiana.

Acerca de CarolinaLanas

Soy una mujer... y no con eso lo he dicho todo. Obtuve mi Licenciatura en Psicología en la Universidad San Francisco de Quito (Ecuador, mi país de origen). La curiosidad me llevó a probar varios campos en la industria laboral (de lo cual no me arrepiento porque he aprendido mucho... de la vida), hasta que el destino me llevó a donde tenía que estar: probando los procesos terapéuticos que causa (muchas veces sin saber) la creatividad. Soy fiel creyente de que la creatividad no es un don, es una cualidad innata. Recibí mi diplomado en Artes Expresivas como Psicoterapia en SDUIS (San Diego University for Integrative Studies) en California, y estoy por terminar mi maestría en el mismo campo. Y con todo esto, decidí que, ésta, mi pasión... la voy a compartir con todos los interesados. Disfruten!
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